¿Sorginkeria?
Noviembre 6, 2007 por Johanes de Bargota
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¿Que es Sorginkeria? Sorginkeria es la definición para referirse a la Brujería Tradicional (autóctona) de las provincias Vascas peninsulares (España) y continentales (Francia). La palabra Sorginkeria viene a significar “El Oficio de las Sorginak”, la palabra Sorgin, que carece de sexo y hace referencia tanto al hombre como a la mujer, es el nombre con el que son, mayoritariamente, conocidos los practicantes de Brujería en el entorno cultural, histórico y mitológico vasco. Sorgin proviene de la posible traducción aproximada; (1) El/la que hace cosas asombrosas.
Desconocemos ampliamente cuando comenzó la Sorginkeria en Euskal Herria (traducción: “Pueblo Vasco”, denominativo, hoy perfectamente observado y aprovado por el Gobierno Vasco, que hace referencia a las provincias de orígen cultural y lingüistico vascófono: Bizkaia, Araba, Gipuzkoa, Nafarroa Beherea, Nafarroa Garaia, Lapurdi y Zuberoa). El primer registro sobre Sorginkeria aparece, en territorio vasco, cerca del 1.300 aproximadamente (el primer caso registrado data del 1.287) pero no es hasta el 1.450 cuando la palabra “Brujería” resonaría con indudable fuerza por el territorio. El famoso escritor sobre Brujería Frank Donovan la situa como un reducto bien conservado del Antiguo Paganismo Vasco de carácter pre-cristiano, fusionado con un Chamanismo rural (puede que…) común al resto de Europa. El mismo autor afirma que la Vasca, es la clase de Brujería más interesante de la Península Ibérica, especialmente por su extrema profundidad más allá de lo méramente supersticioso y también por tener grandes rasgos diferenciados con otras manifestaciones de Brujería famosas en España como los casos de Asturias y Galicia.
Es en parte la opinión que tuvo el Inquisidor español Salazar, enviado a investigar tras la desaparición de Pierre d’Lancre, quien hizo la observación de Brujería Vasca como continuación de las “creencias salvajes de los antepasados de los lugareños” apoyandose en que más de la mitad de los Akelarres registrados (decenas a lo largo de la geografía vasca) tenían lugar en los que fueron antiguos santuarios del viejo paganismo local. Han sido numerosos escritores, algunos consagrados con singular fama, los que han dedicado litros enteros de tinta respecto al tema: los casos más famosos son Joxe Miguel Barandiarán y Julio Caro Baroja.
Desde el 1.517 hasta entrados el 1.800 han sido numerosos los clérigos, inquisidores y canónigos que han escrito sobre el fenómeno de Brujería en Euskal Herria, siendo así los últimos manuscritos sobre Sorginkeria emanados de investigaciones oficiales datados en el 1.834; más de 300 años de investigación de un fenómeno que por poco no roza el millar de años de existencia en nuestra tierra. En total casi 600 años de persecución en los que fueron encausados varios miles de personas.
Es difícil resumir en pocas palabras la consistencia de la Sorginkeria, por decirlo de algún modo, la Sorginkeria es el arte operativo mediante el cual el Sorgin “camina entre los dos mundos”. Esos dos mundos, inmortalizados profundamente en la mitología, son el de “los del día” (nuestro mundo) y “los de la noche” (donde habitan muertos, espíritus, dioses y ancestros). Además, la Sorginkeria es el arte mediante el cual se originó la supervivencia continuadora permanente del culto a los espíritus y dioses autóctonos vascos, aún muchos siglos después del advenimiento del Cristianismo. Esta sería, más o menos, la definición aproximada de la cual, debe entenderse, emanan numerosas singularidades como: el conocimiento de las hierbas, la magia operativa, la adivinación y profecía y un largo etc…
Un Sorgin es aquel que camina entre los mundos, que se transforma en animal (como nuestra mitología folclórica nos relata, prácticamente, por cientos de ejemplos en las leyendas y cuentos populares vascos), que danza en torno al Macho Cabrío en el Sabbath, que ingresa en la Cueva donde la Dama reside y desde donde reina. Un Sorgin también es un tejedor, un tejedor de las hebras ocultas, un forjador de almas y de destinos, un diseñador de caminos y un buscador de conocimiento en las zonas más recónditas del Inframundo, allí donde el decente nunca iría.
En fin… es prácticamente imposible definir en tan poco espacio lo que viene a ser un Sorgin, mucho más difícil es pues definir su arte: La Sorginkeria.
Lejos de los ojos del vecindario, alejados del sonido de las campanas de la Ermita, ajenos a bendiciones o maldiciones del párroco, entre rumores supersticiosos de ancianas de aldea, la Sorginkeria sigue viva, palpitante… tal vez… mmm sí… tal vez un poco magullada tras 600 años de persecución, pero viva. De hecho… en realidad nunca dejó de estarlo. Las hebras se extienden por el manto que nace de la Cueva, y con ella el tiempo pasa, las cosas cambian y así la Sorginkeria ha decidido aprovechar este extraño medio, como otras muchas vertientes de las líneas tradicionales europeas, ha decidido compartir ciertas cosillas con vosotras, no todas por supuesto, las justas y necesarias para que aquel que ha sido, vuelva a ser, para que “el Hijo Pródigo” retorne a casa, al Akelarre, a la Ronda en Torno, al Sabbath…