El Prado y el Cabrón
Noviembre 8, 2007 por Johanes de Bargota
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El Prado y el Cabrón |
| Artículo de Robin Artisson |
| Traducción de Sorginkoba © Sorkingoba Elkartea – Copyright 2007 |
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© Robin Artisson – Copyright 2007 © Traducido y reproducido con permiso del autor. Prohibida su reproducción sin permiso expreso del autor. | Web Site | |
Dos Maestros Principales: coge la Copa conmigo; deja que sea tu sangre dentro de Jaunicot el de las dos caras de roble, deja que la lámpara entre sus Cuernos te ilumine en adelante: ¡la puerta de la llama está abierta! ¡La luna astada nos observa! ¡Ven ahora Señor de Gloria!
¡Ven, Señor que enseñó el artificio, Cabra Alada que libera de la oscuridad y la culpa Ven, Iaun, Ven, Hobb-Buck, Ven, Basaiaun, Ven, Iu, Ven padre de los Brujos, Ven, Gran Maestro de nuestro Rito Secreto y abre de par en par la oscura puerta del Akelarre!
“En algunos países, se le llamaba el Cazador Salvaje. En otros, el Hombre Negro del Bosque. Él es Scratch, Maestro Skrat, Viejo Hobb, Iu-Hu; Janicot; Jaun, Jauna, Yona o Iaun (que siginifica “Señor”); la cabra o el Puck/Bucca se asociaba especialmente con Él en conjunción con el título “Señor”. Él era y es el Bicéfalo y Astado; yace a perpetuidad como el Gran Maestro de los brujos que entran en comunión con él y con los Antiguos Poderes, en lugares secretos del mundo velado de la noche. En el País Vasco fue llamado con el nombre “Basaiaun” o “Basa-Jaun”, que significa “Señor de los Bosques”, pero Basajaun fue el espíritu azaeliano que enseñó a los hombres la agricultura y la forja. Pueden construirse otros nombres, incluyendo “Akeraiaun” o “Aker-Jaun”, que significa “Señor Cabrío” y “Beliaun” o “Belijaun” – “Bel-Jaun”, el “Señor Negro”. “Jaunicot” pudo significar “Señor que es llamado” o “Señor Dios” (Jaun + Cot, ‘dios’). Janicot, cuando toma nombre puramente vasco, se traduce como “bendito” en un viejo canto de brujas. Algunos dicen que “Janicot” enlaza con Dianus o Jano, el Dios latino Bicéfalo del Roble. Su nombre en este caso puede derivar de “Iauna”, que significa “puerta”. Él es el Dios de la Puerta, el Dios de los Portales Ocultos dentro del Otro Mundo, y el “portal” o puerta entre un tiempo y el siguiente, entre el antiguo año y el nuevo, y por supuesto el umbral (que es la “tercera” condición oculta) con lo trascendente. Un dios con dos cabezas observando lo que se ve y lo que no se ve, entre la vida y la muerte, siempre implica un “centro” invisible: el místico umbral y la realidad del umbral, que trasciende la dualidad de lo viejo o nuevo, izquierda/derecha, dentro/fuera, este mundo o el otro, simbolizado por el Señor que Ilumina el Misterio y emerge de la realidad primaria paternal; este es el Hijo caprino y dionisiaco del Gran Padre Roble. El Padre abre la puerta para la venida de su Hijo, el brillante y mercurial profesor del arte y el oficio a la humanidad, de la Iluminación y los Misterios mediante los cuales se salvan los hombres por la realización de los divino. En Janicot quizás vemos una figura senior (más adulta) del señor caprino, un realidad espiritual primaria que emana de la activa realidad trascendental que representa el Maestro-Caprino. En Janicot podemos observar un reflejo más oscuro del ctónico y saturniano “Gran Dios” (y Janicot o Jano estaba asociado con el Voor o Vacío Primordial, el gran Caos del Principio, también llamado, ‘Sin reglas’, de nuevo jugando con las conexiones saturnianas) mientras que el Señor Caprino era solar, Cabra Lord era una solar, mercurial, voluble, logos o manifestación ‘activa’, pero todavía poseída de muchas cualidades oscuras y ctónicas. Es importante darse cuenta que el Ángel-Caprino o Maestro Caprino era un símbolo de iluminación, el Verdadero profesor y padre de las brujas, al mismo tiempo que exhibía todos los sellos ctónicos y la naturaleza esencial de su origen. La Cabra se asocia a menudo con la oscuridad, lo material, lo carnal y el invierno, entre otras cosas. Este es otro indicio de la naturaleza paradójica de las verdades ocultas contenidas por estas figuras; el Macho cabrío es la Iluminación dentro de la Materia, el Fuego en la Tierra, que es simultáneamente libre y puro e inmortal, percibido como “fuera” de la Tierra, aunque en realidad no existe separación, todo es uno y el todo. La Oscuridad en la Luz, la Luz en la Oscuridad, estas cosas muestran una completa integración y la totalidad, desafiando la lógica dualista que limita los pensamientos más altos de la humanidad. Puede ayudar el uso del modelo “hijo”, como Macho Cabrío el hijo del Roble; la superposición entre los Dioses padre y sus hijos-logos es densa, como sucede con Dios Padre y Jesús en el cristianismo, o con Zeus y Dionisio. Zeus, al igual que su equivalente semítico El y su hijo Dionisio, tiene como sagrados los robles y viste en ocasiones cuernos de toro. Era el Janicot quien portaba la luz entre sus cuernos para las brujas del norte de España y de Francia, luz que representa el logos, su espíritu tutelar o hijo, el “Macho Cabrío Encima” mientras que el padre es la “Bestia Astada Inferior”, el dios de naturaleza saturnal.
Es importante considerar al Gran Maestro de las brujas en términos de poder saturnal, superpuesto, integrado con toda la Naturaleza pero, misteriosamente, fuertemente presente en toda ella en un sentido omnisciente, así como manifestado en la astuta y caprina Luz/Logos, Maestro dador y tutelar, pues estas dos antiguas corrientes no pueden ser separadas.
Algunas brujas le llamaban también Iu, Iasus, Iasu o Iesu. Su esposa era Basa-Andre, la “Señora del Bosque”, o sólo Andre, la “Señora” (también denominada “Benzozia”). Su asociación con los bosques la acerca al molde de la diosa-bruja Diana-Holda, o Herodías, junto a Jano y Dianus. Todos estos poderes recibían culto en el “Campo de la Cabra” o “Prado de la Cabra”, llamado “Akelarre” en el lenguaje antiguo. Por supuesto, la opinión de mucho fieles del Señor-Caprino es que el verdadero “campo de la Cabra” no es un terreno en la tierra, sino un campo de consciencia eterna y místicamente inspirada, en la que encontrarse e interactuar con los Antiguos Poderes a nivel interno.
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El Altar de los Antiguos era variable: podía ser las piedras planas del hogar, la tierra desnuda en un cementerio o un bosque, un viejo tocón mojado, una roca o piedra grande caída. En estos altares, se colocaban cráneos de cabras, rodeados de por velas. ¿La gente bailaría, andaría, y correría llevando palos, escobas y horcas, todos yendo al contrario de las agujas del reloj alrededor o antes de estos sitios santos (alrededor o antes de llegar, para llamar a Su espíritu) o iban de espaldas para así poder llegar a su presencia? Quizás ambas.
De un modo u otro, daban vueltas alrededor, silbando y cantando diferentes sonidos y palabras, incluyendo “Hu”, “Iauna-cot”, “I-O”, y “bok”, pero la realidad de la “canción de la bruja” era más simple, en el fondo eran un himno constante de anhelo por el Maestro, pidiéndole “venir”. Podían ser usados cualquiera de sus nombres: “ven señor, ven cabra, ven Hu; ven Viejo Maestro Puck, ven Bucca, ven Iaun, ven Maestro, ven Iaunicot … para aquellos adoradores que conocían a su señor de culto como Azael o Lucifer (el dador de luz resplandeciente y mercurial, que aún se asocia con regiones y bestias ctónicas) pocos otros nombres eran necesarios.
Un antiguo cántico de brujas para invocar al Antiguo:
Har har hou hou!
Eman hetan! Eman hetan!
Har har hou hou!
Janicot! Janicot! Janicot! Janicot!
Har har hou hou!
Yona Gorril, Yona Gorril,
Akhera Goiti, Akhera Beiti.
Traducido:
Gusano Gusano hou hou!
Pareces viejo! Pareces viejo!
Gusano Gusano hou hou!
Bendito! Bendito! Bendito! Bendito!
Señor el Rojo, Señor el Rojo,
La Cabra arriba, La Cabra abajo.
La Cabra ha venido.
Nota la asociación de “gusanos” con Hou o Hu. “Gusano” puede referirse aquí también a serpientes (criaturas profundamente terrestres). La Canción comienza invocando al Señor Hou-Janicot, y finaliza llamando al Macho Cabrío, no muy diferente a cristianos invocando al Dios Padre y su hijo… quien, a propósito, se piensa como “uno”, uno la manifestación perfecta del otro, el manifestador y mediador de los humanos y todo la creación de un poder mayor y más misterioso. La Cabra y el Maestro Cabrío son para el brujo lo que el Cristo es para un cristiano. Los brujos iban al contrario de las agujas del reloj, contra el sol, haciendo sus plegarias y llamadas invocadoras, sus cánticos y canciones, sin quitar ojo del blanco cráneo iluminado sobre el altar, y cuando lo hacían giraban de forma impaciente los ojos hacia atrás, antes de pararse finalmente ante el altar y caer de bruces, fijando sus ojos con los agujeros negros de llos cráneos de aquellas bestias -Sus bestias- y rezando silenciosamente para que Su espíritu estuviera allí. Decían que siempre podrías decir cuando él estaba allí, porque el altar se sentía como “vivo” y el cráneo de la bestia sobre el altar parecía mirarte (copas de bebida fuerte se llenaban y se pasaban, con la mano izquierda, tres veces al contrario de las agujas del reloj, antes de ser elevadas al Maestro y vertidas (¡Viejo Rey Cabrío, bendice este trago!…) Un poco del líquido tenía que ser vertido en el cráneo sobre el altar, sobre el altar o alrededor de éste. “Bebiendo con el Macho Cabrío” era el sacramento compartido que formaba el vínculo entre la bruja y el maestro-brujo. Esta misma libación compartida se convirtió en el propio bautismo de agua del Diablo, útil para lavar el bautismo cristiano y para “animar” o dar vida a las pequeñas muñecas de arcilla y paja, las cuales después eran llamadas y tratadas tal y como las brujas deseaban que su Maestro tratara a la persona a la cual representaban. Rodear el altar contra el sol, rezando mantras y cánticos para que el Dios pudiera hacer que los cambios ocurrieran en el mundo (conforme a los deseos de aquellos que daban vueltas) era el corazón de la antigua magia del culto. Permancer allí, agarrando el bastón o la escoba que se había llevado alrededor del altar, unirse al espíritu del Maestro mediante el rezo y al acto de compartir la Copa del Macho Cabrío con él y los demás; permanecer allí, con los ojos cerrados, esperando su Espíritu para que te llevara al trance; estos eran los puntos principales de las reuniones. Se pensaba que los sueños que seguían a esta antigua comunión no eran sueños mundanos, sino experiencias que tenía el espíritu, liberado y enviado a viajar a través de otra realidad por la mano del Antiguo…” * * *
“Simples hogueras también podían ser sus altares, pero se hacían con maderas consideradas sagradas para Él, junto a la efigie de un animal astado construída con alguna madera toscamente tallada, que se montaba en lo alto de la pira sin luz. La gran caminata contraria al sol tenía lugar, con los cánticos santos como fuego ardiendo encima. En algunas ocasiones las hogueras eran verdaderos “fuegos de hueso”, conteniendo huesos de sus bestias. Los fuegos siempre contenían pedazos de pan ácimo o pequeñas tortas con sus símbolos grabados, de vez en cuando quizás las obleas de comunión robadas… estos grandes resplandores tenían dentro el contenido de copas de libación, que se partía y quemaba. Sus adoradores buscaban su rostro y otros signos en el resplandor; para ellos era una gran puerta dorada, a través de la cual el espíritu y la presencia del Gran Maestro podía escucharlos y verlos, y ellos podían a Él si rezaban y miraban lo suficiente al resplandenciente Dios… él era la fuente de su luz y poder.
Para aquellos que deseaban volar con el poder de su Dios, las crecientes llamas y el humo transportaba el cuerpo etéreo de la esperanzada bruja, tal y como las llamas asecendentes y el humo transportaban las oraciones y peticiones de la reunión… incluso el clima podía ser mandado usando los caminos del humo ascendente de los sagrados fuegos del dios-Brujo, y trapos empapados en los fluidos de libación podían convertirse en piedras por el nombre del Maestro, lanzadas al cielo para derribar la lluvia…”