Existe, más allá de las colinas, un mundo oculto flanqueado por Setos. Allí es donde se dirige la bruja mientras su cuerpo, en la noche, yace inerte al calor de la hoguera que hace que su alma salga por la chimenea escalando el humo que asciende para liberarse en los cielos de la aldea.

Depende mucho del sitio, este mundo tiene distintas entradas. Puede ser una colina hueca, las entrañas de una montaña, un pozo. Nosotros accedemos a este mundo, Lurrabertze (trad: La Tierra Distinta) o Lurradur (trad: La Tierra de Adur) por distintos lugares. A menudo, la mayoría de las veces, por una Cueva que nos dirige a unas galerías subterráneas, que a su vez conectan los mundos. Sin embargo también hay ciertas aberturas, pozos naturales, agujeros en mitad de los Pantanos de Bizkaia, que conducen a Lurrabertze. Brincamos el cerco en la danza ritual y nos encaminamos por la Cueva que conduce al mundo de los “de la Noche”, en una tierra que cuando aquí es de noche, allá es de día y viceversa. Pues cuando el sol está en nuestro mundo, la luna sigue en el útero de Amalur, para nacer cuando el sol se pone.
Allí, en esa tierra, corren ríos de leche. Sus océanos, salvajes e insalvables, se arremolinan produciendo las tempestades que sienten los que son “del día” (seres humanos vivos). Es una tierra muy peligrosa, que engaña al monaguillo y asesina al incauto. Gaueko, guardián del otro mundo, quien se encarga de castigar a los que, haciéndose los valientes, desafían la oscuridad, protege el Otro Mundo: Confunde a los que no deben estar ahí, les llena de visiones confusas que les vuelen locos, jamás salen entonces de Lurrabertze (Esquizofrenia, Alucinación Patológica Permanente). Solo aquellos que tienen el pié de cabra o de oca tienen permiso para deslizarse al mundo prohibido. Donde el sonido de las campanas de la Ermita nunca suena, donde las letanías nunca se escuchan.
En Lurrabertze se escuchan melodías muy bonitas, los Galtxagorris tocan armónicas y txalaparta mientras los esqueletos bailan cogidos de las manos, torno a un árbol, el árbol hueco en cuyo interior se halla alguna Lamia aristocrática durmiendo, pues has de saber que en el otro mundo existe algo muy similar al concepto de Monarquía Medieval, como en los cuentos del Señor de los Anillos, cuentos que representan el eco de una verdad ocultada al cívico y al moral, al casto, al buen cristiano. Allí aquellos que tienen Sang-Real, es decir aquellos emparentados con la Dama Blanca, suponen la Familia Real que Gobierna este y el otro mundo; aquella cuyas palabras solo escucha la naturaleza y aquellos que solo pueden ver cuando prende la llama del Maestro en sus cabezas, iluminando “aquello que los ojos no ven” y entonces, se hace visible, tan real como el Baserri, tan real como la Cruz y la Ermita. Una llama que solo puede ser prendida acudiendo al Verdadero Sabbath, y danzando torno al Txerren, al Diablo de la Antigüedad, al Cabrón Ennegrecido (Akerbeltz).
En ese mundo, viven las almas de los muertos. Allí no envejecen, no tienen frío ni calor, porque siempre es primavera. Ni es Verano como la Promesa de los Nórdicos, ni es Invierno, es Primavera. Nadie sufre, no existen los resfriados ni las alergias al polen santo que corre en las primaveras de Lurrabertze, el polen que es conducido por el soplido de la Dama Blanca, la Señora Pálida que desde su Trono todo lo ve, desde donde su ahijada teje los hilos que te han de conducir, hilos que tú podrás tejer a tu gusto, con la bendición de la Dama, si conoces el secreto de la rueca.
Las lamias, en ese mundo, peinan su pelo con peines de oro mientras los lavan a orillas de los ríos de leche que vadean Lurrabertze. Otras cabalgan en un desfile de una belleza sobrenatural; cubiertas con vestidos de seda blanca tejidos de oro con bordados secretos que anuncian agüeros, buenos y malos, de vida y de muerte, de éxito y fracaso. Otras en cambio gustan bañarse y cantar para que sus voces sean escuchadas por los que son del día, en altar mar, los Arrantzales (pescadores) que conducidos por el mágico e incomparablemente bello canto, son arrastrados a salvajes tormentas que acaban con su trayecto para siempre.
Si miras atentamente en los campos regados de setas, veras tumbados sobre ellos, a su sombra, a pequeños duendes. Ellos son los Galtxagorris, seres extraños que a veces gustan ayudar a los Granjeros y Baserritarras. Las Etxekoandres (Señoras de la Casa) les quieren mucho porque, mientras que ellas duermen, ellos cuelgan la ropa y barren la cocina, a cambio, eso si, de un buen pedazo de bizcocho y un baso de leche calentita. Sin embargo algunas Etxekoandres muy vagas, obvian hacer las tareas pensando que pueden comprar a los Galtxagorris y dejan sin lavar la vajilla. Estos seres, dándose cuenta del abuso, rompen la vajilla y muchas más cosas. Despertadas las Etxekoandres, observan el Baserri destrozado, como si un ladrón hubiese entrado y roto todo. Ellas llaman corriendo al Párroco de la Iglesia para denunciar la actividad demoniaca, y en las Ermitas suenan inmediatamente las campanas, pues es sabido que los de la Noche son espantados por ese ruido. En danza militar, cuando finaliza el desagradable sonido, los Galtxagorris vuelven a la Iglesia de noche y colándose por las cerraduras rompen las figuras santas, arañan las cortinas y cogiendo al Párroco de la Sotana lo elevan por los aires, dejándolo caer en el mar, o en lo profundo del Bosque, donde los Espíritus de los Árboles lo llenan de terribles visiones que lo dejan aterrado durante semanas.
En Lurrabertze también viven los muertos descansando; comen y beben cosas deliciosas y siempre que respeten las leyes de ese mundo, pueden vivir tranquilamente con sus antepasados, que pertenecieron a su linaje antes que él.Si eres muy dichoso en tu Destino, puede que la Dama se interese en ti. Entonces te hará llamar ¡¡Cuidado con ir a sus recintos sin permiso!! No saldrías nunca más. Sin embargo si te hace llamar, podrás entrar y siempre que respetes las tres reglas (No tratarla de usted, No sentarse y No darla nunca la espalda, saliendo andando para atrás una vez ocurrida la audiencia) verás cosas maravillosas. Ella se sienta en una habitación de oro, en un trono de oro con diamantes engarzados. Si sacaras algo de oro lo verías convertido en carbón, es un misterio para todos pero el carbón de nuestro mundo se convierte en oro en Lurrabertze, pero el oro de allí, en nuestro mundo, es carbón.
La dama preside esa sala, sentada y domina todo el salón con su vista, sin embargo en su mente, a la vez, también domina todo lo que ocurre en Lurrabertze y ¡¡más aún!! Ya que también domina lo que ocurre en nuestro mundo. A veces verás a la Dama como una mujer joven y bella, otras veces vieja y fea, otras veces verás un esqueleto, a veces la verás y parecerá humana excepto por sus pies de cabra o de oca. Eso si, siempre la verás destacada por sus vestiduras, una combinación de blanco y rojo, a veces incluso un manto de oro y diamantes y una corona. Eso te permitirá reconocerla, aparezca como aparezca, pues el símbolo de su condición. Mientras ella habla no mueve los labios, parece que no hablara sin embargo su voz se siente estruendosa por todos los mundos. Antes de que ella comience a hablar, ya sabe lo que responderás ¡¡Cuidado con Mentir!! Sería fatal.
Escucha bien lo que dice, ella nunca bromea ni habla cosas sin sentido. Su voz es decreto y todo lo que diga es certero, por muy extraño que parezca, todo tiene un significado. A ella la gusta hablar, a veces, de forma confusa y misteriosa, no es que trate de ponerte a prueba, ni que desee ponerte las cosas difíciles, ella siempre habla así. No olvides que ella no es humana, no experimenta lo que tú, pero conoce mejor que tú lo que experimentas. Ella se adelanta con su pensamiento a todo lo que está por ocurrir y conoce todo lo que ha ocurrido. Puede que comparta contigo misterios desconocidos, secretos que encierran un poderoso poder. No olvides que ella inspira las mentes de todos los más grandes pensadores de la historia, toda la ciencia, toda la tecnología, todo lo que ha hecho avanzar este mundo lo ha susurrado ella en el oído de sus creadores. Lo que ella no domina es la utilización de estos beneficios. Sin comparte contigo cosas así, presta mucha atención, pues todo en ella es sabiduría y conocimiento.Llegará un momento en el que ella acabe la audiencia, no insistas. Comienza a andar hacia atrás hasta salir del recinto y memoriza todo lo que dijo ¿Quién sabe cuando volverás a estar ante ella? Puede que nunca. La Dama premia a quien confía en ella, aquel que dedique devoción a la Gran Bruja, la Dama de Lurrabertze, será premiado. Tu premio no será como aquel que crea en el Cristo, no irás al cielo, ni tendrás que esperar a morirte para ver recompensada tu dedicación.
Tal vez al salir veas al Cornudo que ha vuelto del Mundo de los Vivos tras cazar unos ciervos. Verás que de su mano volverán a nacer esos Ciervos que acaba de matar, pero verás en ellos un brillo especial mientras corren por Lurrabertze, notarás entonces que son sus almas y comprenderás el misterio del sacrificio. Sabrás, y ya no porque te lo hayan contado, a donde van los animales sacrificados en el Gran Sabbath, y verás que corren y comen felices, como jamás pudieron ser en el Mundo de los Vivos. Allí los miman las Lamias y los Galtxagorris juegan con ellos. Allí no sufren penalidad.Puede que uno de estos animales se fije en ti y desde entonces te acompañe, se convertirá en tu Fetch, así que no dudes nunca pues tu Fetch es un animal santo que ha vivido en tu mundo y en Lurrabertze, que ha jugado con las lamias y ha hablando con el Maestro, que ha sido alimentado por la Dama y la ha visto conjurar arcanos hechizos que tú ahora podrías aprender.
Él, como habitante en ambos mundos que ha sido, conoce su geografía de forma extraordinaria y sabrá conducirte por lugares mágicos que ahora tú desconoces. Con el Fetch caminarás y podrás explorar lugares que todavía desconoces de Lurrabertze, sitios que algunos se te antojarán maravillosos, otros en cambio se te antojarán terribles. Explorar Lurrabertze es peligroso, no digno de valientes nada más, sino de sabios, o mejor dicho, de astutos. Puede que un día conozcas a una Sorgin que vivió hace mucho tiempo, puede que esta Sorgin te comparta cosas que ella recuerda “de los viejos buenos tiempos”, eso diferencia a una persona que cruza la frontera, de una persona que habita entre libros y recetas de cocina. Es difícil que una Sorgin esté dispuesta a compartirte nada sino perteneces a ese marginado clan de “mestizos”, en cuya sangre, una sangre que va más allá del concepto biológico, mucho más lejos aún del étnico, posea algunas gotitas del linaje aristocrático de la Dama. Sin embargo si es así, o si un relámpago en mitad de una noche oscura encendiese esa sangre, cual llama eternamente viva frente al altar de los Antiguos, bien podría una Sorgin giñarte un ojo y revelarte cosas que aún desconoces.
Puede que te enseñe a tejer, no como tejen las mujeres que tú ves en tu mundo, sino como tejen las sorginak, haciendo de su tejer el suceder dinámico de los acontecimientos. Ella te enseñará que días son propicios para acudir a X lugar, donde habita X ser, desde tiempos remotos, también te enseñará el modo correcto para dirigirte a él pues has de saber que estos seres no son humanos y puede que no consideren “socialmente aceptable” o “correctamente educado” las mismas cosas que tú. ¡¡Pero cuidado con abusar!! Nadie, ni en este ni el otro mundo hace las cosas gratis, mucho menos por limosna, eso es un concepto que tienen otros, aquellos que rezan en oscuros edificios, frente a un hombre salvajemente torturado en un trozo de madera. Todo tiene un precio, no lo olvides nunca, si no sabes pagar a tu informador podrían existir consecuencias que nadie desearía ni a su peor enemigo.
Los Dioses son misteriosos y también a menudo gustan de jugar con los acontecimientos, es un sentido del humor que rozando lo malicioso no está exento de astucia. Es un concepto no-humano de astucia, es la astucia de la naturaleza, la misma del zorro y de la liebre. Tú debes comprender que debes entender el idioma en el que hablan, que no es un idioma en su sentido humano que tú conoces, sino en una forma de expresar las cosas a las que tú no estás acostumbrado. Jamás llegarás a entender ese idioma en su amplitud, pero sin embargo si puede que te familiarices lo justo para poder defenderte, aunque a pesar de eso siempre podrías caer en confusión.
A Lurrabertze se llega siempre siguiendo el camino que no está trazado. Comienzas caminando como todos, pero te desvías pronto, y un giro por aquí, un giro por allá, dos vueltas al manzano, un brinco y un giro otra vez. Entre la maleza de la que los senderos habituales protegen. No hay un camino que llegue a Lurrabertze, estás de pronto si sabes llegar, y nadie puede decirte como llegar porque al no ser un camino, no se puede señalizar. Olvídate de lo “trazado”, lo que “conduce”, un círculo, unas direcciones, invoco esto y lo otro y ya está: Así nunca llegarás, no hay nada que conduzca a Lurrabertze. El “no-camino” de Lurrabertze se inicia exactamente en el mismo punto donde todos los otros caminos se confunden.
¿Confuso? Espero que no, pues si esto te parece confuso, no me quiero ni imaginar como te quedarías una vez ya en Lurrabertze.
Te daré una pista, no obstante. Aquellos que sostuvieron la llama antes que nosotros, nos dijeron como podrás ver en los cuentos que cuentan en las aldeas, que las brujas dejaban huellas de oca en el monte y que conducían al Sabbath, así otras Brujas sabrían llegar, mientras la gente normal, la gente decente, las confundiría con huellas de animales en mitad del Bosque. Pues así se llega, siguiendo las huellas de oca, o las baldosas amarillas de Alicia. Caminas por el Bosque, sin fijarte en el camino, con la atención puesta únicamente en las huellas y de pronto te llamará la atención que el ambiente a cambiado, que el aire sopla sobre-natural
¡¡Estás en Lurrabertze!!
Lurrabertze, el mundo que aterra a los Decentes.
Lurrabertze, el mundo que ilumina a los Marginados.
Donde los ríos son de leche y las cascadas de oro líquido.Donde la Dama se complace y reina, pálida como muerta, en el corazón de todos los seres “de la noche”.